El maestro y contador público Santiago Alejandro Arellano Zepeda se despidió de su alma mater la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) después de más de treinta años dedicados a la docencia y a la formación de generaciones de profesionistas.
El contador Arellano Zepeda inició labores en la UABC en 1990. Posteriormente se retiró temporalmente por motivos laborales y regresó a la institución en 1996.
Su incorporación a la docencia, recién egresado de su carrera, fue por invitación del subdirector, maestro Marco Antonio Villavicencio Armenta de la Escuela de Contaduría y Administración (ECA), para el año 2000, pasó de medio tiempo a tiempo completo durante la administración del maestro Saúl Méndez Hernández quien fungía como director de la ECA actualmente FCAyS, y fue en ese periodo que asumió la coordinación de la Licenciatura en Contaduría, responsabilidad que desempeñó hasta junio de 2026.
En total, acumuló 31 años frente a grupo con una trayectoria institucional de 36 años desde su primer ingreso a la UABC.
Sobre la diferencia entre ser profesor y coordinador, explicó que la coordinación implicó atender, además de las clases, asuntos relacionados con la planta docente, cursos intersemestrales, créditos académicos y orientación para estudiantes y profesores. Destacó que siempre dio atención al diálogo y la búsqueda de soluciones, por lo que durante su gestión fueron poco frecuentes los problemas graves.
Definió su experiencia universitaria como bonita, buena y retributiva. Señaló que considera a la UABC como una institución seria, enfocada a sus principales ejes como la investigación, la docencia y la gestión, y afirmó que para él que le ha tocado visitar otras universidades en diferentes partes del país la UABC es una de las mejores, mencionó que pertenecer a ella le brindó muchas satisfacciones “ser cimarrón significa formar parte de esta universidad y tener toda la satisfacción de pertenecer a esta comunidad”.
A quienes ingresan a la licenciatura les recomendó aplicarse y tomar con seriedad su formación, pues existe una alta competencia laboral y los conocimientos básicos, serán la base para desenvolverse fuera de la Universidad. A sus colegas docentes los invitó a no estresarse, a reconocer que cada estudiante aprende y se desarrolla de manera distinta, por lo que la enseñanza debe considerar su contexto, además de fomentar conocimientos, valores y actitudes.
Como mensaje final, pidió mantener el amor por la enseñanza, afrontar los retos con serenidad y buscar las mejores soluciones a cada problema, siempre con calma y alegría.
En su última firma institucional realizada el pasado mes de septiembre del presente año, estuvo acompañado por su esposa, colegas, amistades y compañeros, quienes le ofrecieron una cálida despedida entre aplausos, felicitaciones y buenos deseos.
Durante el acto recibió dos placas: una de la unidad académica y otra del profesorado de la licenciatura en Contaduría. Con ellas se reconocieron sus más de 30 años de entrega, compromiso y dedicación a la formación de numerosas generaciones, así como su destacada labor durante 25 años al frente de la coordinación del programa educativo.
Como resultado de una situación anecdótica de admiración y respeto por parte del Dr. Oscar Galván Mendoza con los alumnos, los colegas del maestro Arellano lo despidieron haciendo mención al apodo del “diosito de los impuestos”.
Sin lugar a duda su liderazgo, experiencia y vocación de servicio dejan una huella permanente en la comunidad universitaria. La Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales reconoció y agradeció su trayectoria, su ejemplo y sus aportaciones a la familia FCAyS deseándole lo mejor en esta nueva etapa de su vida.







